Datos preocupantes, bastante por encima de la media de La Rioja, detrás de los cuales, y recalcando que aún es pronto para comprobar la efectividad de esas medidas restrictivas, el alcalde, Javier García, sigue viendo el comportamiento de los ciudadanos en el ámbito social y doméstico.
Según ha dicho, “creo que el problema sigue residiendo en el comportamiento de la gente. Creo que hay todavía comportamientos que no están bien, sobre todo en el ámbito social y doméstico. Parece absolutamente probado que está ahí el problema. Y como habrá quien diga que entonces para qué se cierran los bares, la respuesta es que si tenemos esta incidencia con los bares cerrados, no me quiero ni imaginar cómo estaríamos a lo mejor con espacios en los que se produce más contacto físico”.
García, que ha recordado que las actuales medidas restrictivas se aplicarán, en principio hasta el próximo 29 de noviembre, confía en que den sus frutos y se puedan levantar, “porque es una situación un poco desesperante, ya que no bajamos o muy poco de los 1.300 casos por cien mil habitantes”.
Respecto a los controles, ha recalcado que se siguen realizando de manera intensa dentro del casco urbano y que están motivando bastantes sanciones que preocupan a las autoridades, que vuelven a pedir responsabilidad a todos porque no puede haber un policía detrás de cada ciudadano.
El alcalde ha indicado que “en siete días tuvimos que sancionar a nueve personas por la apertura de bajos y chamizos y hubo 177 identificaciones. Además de que en los últimos días se ha sancionado a diez jóvenes de diferentes edades en la urbanización Sevillas en una mañana”.
En cuanto a los controles perimetrales ha reconocido que “hay veces que no está la Guardia Civil pero esto es como que en la autopista no tenemos que ir a más de 120 kilómetros, lo sabemos y hay que cumplirlo. Hay que cumplir las normas”.

