El alcalde ha mostrado su satisfacción porque se ha podido culminar esta “obra fundamental” que sustituirá al depósito construido hace más de 40 años, que presentaba ya problemas.
García ha destacado que el nuevo depósito tiene 6 metros de altura y una capacidad para 5.800 metros cúbicos y, como novedad, está dividido en dos vasos lo que facilita las labores de mantenimiento y limpieza. También ha señalado que está semi enterrado para minimizar su impacto visual, al ubicarse en un enclave de protección arqueológica.
El alcalde de Arnedo también ha incidido en que esta nueva instalación se inaugura de forma previa a que se ponga en marcha el sistema supramunicipal del Cidacos, para cuya conexión ha quedado preparado.
Ha recordado que Aqualia ha invertido algo más de un millón de euros en la construcción de este nuevo depósito, tras el acuerdo alcanzado con el Ayuntamiento de Arnedo en el contrato de saneamiento y abastecimiento de agua potable en la localidad que gestiona esta empresa.
Con todo, ha subrayado que este nuevo depósito no solo va a ofrecer un gran servicio de agua potable, sino también seguridad.
Por su parte, el Director de la Delegación Nordeste de Aqualia, Jordi Aguilera, ha afirmado que la construcción de este nuevo depósito reafirma el compromiso con la ciudad de esta empresa que lleva más de quince años presentando servicio en Arnedo.
Aguilera también ha subrayado que esta instalación aporta robustez al sistema hidráulico del municipio en cuanto a reservas, calidad del agua (con cloradores automáticos) y en todo el sistema de regulación de la presión dado los importantes desniveles que existen en esta localidad.
Una vez que Sanidad envíe el certificado de viabilidad de esta instalación se pondrá en funcionamiento este depósito de agua, el cuarto que se ha construido en la historia de Arnedo, y que se ha sacado de la zona arqueológica integrándose en la ETAP.
Con todo, el alcalde ha señalado que ya solo faltará mejorar un poco más la calidad del agua de boca de la ciudad, una vez que se ponga en marcha el Sistema Supramunicipal del Cidacos.
Características técnicas
El nuevo depósito, de planta rectangular y dimensiones interiores de 52×20 metros, está compuesto por 66 módulos perimetrales de 2 metros, 4 módulos de 1 metro y 4 módulos angulares; y dividido en dos vasos independientes de 26×20 metros mediante paneles divisorios.
Tiene un volumen útil de 6.000 metros cúbicos y dispone de tabiques intermedios para favorecer la circulación del agua.
Dispone de una red de drenaje en el perímetro de la solera del depósito, diseñada de modo que se permita la vigilancia y control de fugas. Además, permitirá evacuar las posibles infiltraciones externas derivadas de aguas de lluvia en exceso.
Junto con el depósito también se han puesto en marcha sus principales conducciones, una tubería de llenado del depósito desde la ETAP y una tubería de suministro desde la nueva caseta de llaves del depósito al polígono industrial “La Maja”.
La primera conducción nace en la ETAP y discurre por el camino colindante a la ubicación del nuevo depósito, así como la tubería de salida del depósito, que conecta la salida del nuevo depósito con la actual red de abastecimiento municipal.
El punto de entronque queda ubicado junto al actual depósito regulador, previo paso por la arqueta de regulación de presión, debido a que la altura del actual depósito es mayor que la del antiguo.
Una vez que se ponga en marcha el servicio supramunicipal Cidacos, las nuevas conducciones del sistema conectarán con el depósito en sustitución del bombeo que se realiza en la actualidad desde los pozos hasta la ETAP, lo que también servirá para mejorar la calidad del agua de boca.
La construcción de este nuevo depósito era una importante necesidad del municipio ya que el actual, construido hace más de 40 años, estaba fabricado por el sistema ‘Preload’, modo constructivo del que se han registrado algunos colapsos, por lo que era necesaria su sustitución. Además, la tipología del depósito, de un solo vaso, impedía la correcta limpieza del mismo, ya que la única manera de realizarla era a través de un ‘bypass’ directo de la ETAP a la red, lo que suponía problemas de presión para el sistema que derivaban en averías, además de no poder atender demandas mayores de agua en un momento dado.

