Marcos, que muestra por primera vez su colección al público, encontró desde muy pequeño en estas piezas su forma de expresión y creatividad. De hecho, su afición comenzó a los cuatro años, cuando montó su primer LEGO: una pequeña estación de bomberos de 123 piezas que aún conserva y que puede verse en la muestra.
Aquella primera construcción fue el inicio de un camino que lo llevó a explorar distintos modelos de las líneas Creator y City. Desde entonces fue aumentando poco a poco el número de piezas y la complejidad de los montajes, hasta contar con más de cien sets de diferentes categorías.
En 2016, con tan solo seis años, ensambló el emblemático Halcón Milenario, con más de 1.300 piezas, y ese mismo año asistió a su primera exposición de LEGO en Madrid. Al año siguiente visitó el parque Legoland en Inglaterra, una experiencia que reforzó su pasión por este universo creativo.
Entre las obras más destacadas que se pueden ver en la muestra están el cohete Apolo Saturno V (2018), de un metro de altura y 2.000 piezas, y varias construcciones de sagas como Ninjago, City, Star Wars e Ideas.
En los últimos años, este joven arnedano ha afrontado auténticos retos de ingeniería en miniatura y ha montado algunos de los modelos más grandes de la historia de LEGO: el Destructor Estelar de Star Wars (2022), con 5.000 piezas, el Coliseo Romano con 9.000 piezas, el Titanic de 1,5 metros de largo, también con 9.000 piezas, y el imponente AT-AT, completado este mismo año, con 7.000 piezas. Ahora, se plantea montar la Torre Eiffel, según ha dicho, “el set más alto que hay, de 1,50 metros y que tiene también 9.000 piezas”.
Estas construcciones reflejan años de dedicación, paciencia y pasión por el detalle, y muestran cómo el juego puede transformarse en un arte que combina técnica, imaginación y perseverancia.
La responsable del Centro Cultural Cajarioja, Laura Pérez, ha avanzado que, “si Marcos se anima, posiblemente podemos llevar la exposición a Logroño porque merece la pena”.

