Señala que la situación es especialmente grave en varios municipios riojanos. En el Centro de Salud de Haro, de las dos plazas de Pediatría existentes, una se encuentra sin actividad asistencial debido a la baja de su titular y la otra permanece sin cubrir. Esto significa que ninguna de las dos plazas dispone actualmente de cobertura ordinaria.
En el Centro de Salud de Calahorra, de las tres plazas de Pediatría, solamente una está cubierta de manera ordinaria. Otra se atiende mediante un refuerzo y la tercera permanece vacante.
Por su parte, el Centro de Salud de Alfaro también presenta problemas de cobertura de las consultas pediátricas, dentro de una situación que afecta a otros puntos de la comunidad autónoma.
CSIF añade que la situación en la zona urbana de Logroño es diferente, ya que el ratio de pediatras por paciente se encuentra cubierto. Sin embargo, esta circunstancia no puede ocultar las dificultades que padecen otras zonas de salud, donde la falta de profesionales está generando desigualdades en el acceso a la atención pediátrica.
A su juicio, “estos ejemplos evidencian un problema estructural que va mucho más allá de vacantes, bajas laborales o incidencias puntuales. Se trata de una deficiente planificación y gestión de los recursos humanos por parte de la Consejería de Salud, que no está garantizando una cobertura estable de las plazas de Pediatría en Atención Primaria”.
El sindicato incide en que la falta de pediatras tiene consecuencias directas sobre la calidad de la asistencia sanitaria que reciben los menores. CSIF alerta de que las revisiones pediátricas están sufriendo retrasos, lo que dificulta el seguimiento adecuado del crecimiento, el desarrollo y el estado de salud de los niños y niñas.
A esta situación se suma el incremento de la demanda asistencial que están soportando las consultas de Enfermería, que están asumiendo una mayor carga de trabajo ante las dificultades de cobertura de Pediatría. Esta circunstancia supone una presión añadida para los profesionales de Enfermería, que ven aumentar sus responsabilidades y la demanda de atención en unas consultas que también necesitan disponer de recursos suficientes.
CSIF recuerda que no se puede abordar la falta de pediatras trasladando la presión asistencial a otros profesionales sanitarios sin garantizar los medios necesarios ni abusar de las denominadas peonadas para intentar mantener la actividad asistencial y atender las necesidades de estos centros, que pueden constituir una medida puntual y extraordinaria, pero nunca convertirse en el mecanismo habitual para solucionar la falta de profesionales. No se puede sostener el funcionamiento de las consultas de Pediatría a base de prolongaciones de jornada y actividad extraordinaria de los profesionales que ya están trabajando en otro centro de salud. Esta forma de gestionar los recursos humanos no resuelve el problema de fondo, genera incertidumbre, dificulta la continuidad asistencial y supone una sobrecarga añadida para unos profesionales que ya soportan importantes niveles de presión asistencial.
CSIF exige medidas urgentes a la Consejería de Salud, que pasan por cubrir las plazas, sustituir las bajas y planificar adecuadamente las necesidades de personal y no por recurrir de manera sistemática al esfuerzo extraordinario de las plantillas.

