La exposición invita a descubrir una mirada personal a través de las texturas, las formas y el color. Se trata de una muestra donde la materia cobra vida y se transforma en emoción y expresión. Una propuesta artística que nos acerca al universo creativo de esta artista arnedana, que expone por cuarta vez en su ciudad natal.
En su presentación, la propia autora ha explicado que su relación con la pintura surge de manera casual y, lo que comenzó casi por azar, se convirtió en un camino de descubrimiento y aprendizaje constante. A lo largo de los años, ha ampliado su formación artística en la Universidad de Siracusa (Sicilia), ciudad en la que residió durante varios años, así como en Madrid y Tarragona, donde asistió a diferentes escuelas de arte. También ha recibido clases del pintor Salvador Gómez. Actualmente vive entre Ibiza y Alicante, donde continúa explorando nuevas técnicas y estilos como alumna de Luis Clemot.
En los trabajos que reúne esta exposición, llevados a cabo con técnicas mixtas, la expresividad de la espátula y la intensidad de las texturas dan vida a unas obras en las que el sentimiento fluye con libertad y se apodera de cada rincón del lienzo.
Esta fuerza se hace especialmente presente cuando pinta su tierra, sus lugares favoritos y las personas que forman parte de ella. De hecho, entre los cuadros elegidos para esta muestra están muy presentes la peña Isasa y las cuevas de Arnedo, además de los nietos de la artista.
Su obra no busca el detalle minucioso ni la delicadeza ornamental; busca transmitir, emocionar y despertar recuerdos. La añoranza y el arraigo se transforman en una explosión de colores, trazos y sensaciones que envuelven al espectador y difícilmente lo dejan indiferente.


