Lo ha dicho este viernes 19 de julio en Radio Arnedo el concejal de Turismo, Raúl Domínguez, coincidiendo con la última jornada de ese campo experimental, en el que han participado nueve personas, en su mayor parte estudiantes de Ciencias Sociales y Humanidades de distintas universidades españolas, bajo la dirección de los arqueólogos David Farell y José Manuel Martínez.
Domínguez ha explicado que el área donde se ha intervenido, de tan solo unos 25 metros cuadrados, entre dos precarias construcciones, se engloba en una extensión de ocho hectáreas de zona arqueológica protegida, de la que forman parte el poblado celtíbero del Cerro de San Miguel, el complejo de cuevas de los Cien Pilares y esta necrópolis, en donde el arqueólogo arnedano David Eguizábal ya excavó y estudió en 2015 otros nueve enterramientos similares, situados a escasos metros. En tres de ellos también aparecieron restos humanos.
Las nueve tumbas descubiertas ahora se estructuran en filas de tres cada una y su orientación se sitúa ligeramente desviada del eje Este-Oeste, siendo más bien NE-SO, disposición idéntica a las que presentaron las halladas en 2015, y que de acuerdo al tipo de enterramientos y la posición de los cuerpos podrían corresponder a la Alta Edad Media (su mayor auge fue en los siglos IX-X) aunque su datación sin otros elementos resulta compleja.
El concejal de Turismo ha destacado la importancia de los hallazgos de este año, a pesar de que no han aparecido otros materiales distintos a los huesos, que ahora deberán ser catalogados y analizados en laboratorio. Mientras, el Ayuntamiento y la UNIR estudian la mejor forma de proteger las tumbas excavadas en la roca arenisca, para evitar su deterioro y erosión, que también se podrían señalizar de algún modo.
A este primer campo experimental de arqueología de UNIR en el Cerro de San Miguel de Arnedo se ha unido, de forma paralela, el desarrollado en el yacimiento de La Clínica, en Calahorra, por tercer año consecutivo.

