Entre tanto, la tienda se ha trasladado a un local de la carretera de Quel número 21, junto al bar M3 y la rotonda de Eroski, muy próximo al que ha venido teniendo hasta ahora en la rotonda del Paseo de la Constitución número 1.
El pasado 15 de enero el presidente de la bodega, Emilio Abad, reconocía en Radio Arnedo que “da un poco de pena” que se vayan a derribar las antiguas instalaciones, pero incidía en que la junta directiva entendió que la mejor opción era invertir en el mantenimiento y en la mejora de la nueva, que ya lleva 25 años en el polígono El Raposal.
En este sentido, reconocía que “el problema que planteaba la bodega vieja, de 1956, era que el edificio, que arquitectónicamente no tenía nada especial, presentaba deficiencias que había que subsanar económicamente”, mientras que las nuevas instalaciones del polígono “también requieren un mantenimiento y hay que seguir invirtiendo en hacer mejores vinos y mejoras”.
No obstante, adelantaba que se han preservado maquinaria y otros elementos de la antigua bodega con el objetivo de, en unos dos años, poder habilitar un pequeño museo o zona expositiva en las instalaciones del polígono El Raposal, que cada vez visitan más público al haberse adherido la bodega a la Ruta del Vino de La Rioja Oriental.

Así las cosas, Abad explicaba que con el dinero obtenido por la venta del terreno de la antigua bodega cooperativa se va llevar a cabo un proyecto de mejora de la nueva y la renovación de alguna maquinaria con el objetivo de seguir incrementando la calidad de los vinos y de acondicionar el espacio para las visitas turísticas.
Y en cuanto al futuro establecimiento de venta, que se podrá abrir al público una vez que supermercado Lupa inaugure su nueva superficie, previsiblemente para finales de este año o principios del próximo, Abad destacaba que conservará la ubicación que ha venido teniendo hasta ahora, en un local de 200 metros cuadrados, cuya fachada principal dará al Paseo de la Constitución y la parte trasera a la zona del aparcamiento.
Avanzaba que también dispondrá de almacén y de una pequeña sala para catas, “en el mejor espacio posible, la puerta de entrada a Arnedo”.

