Eva Pérez-Aradros, una de las profesoras que está coordinando la iniciativa, ha explicado que, aunque el colegio viene promoviendo desde hace tiempo acciones puntuales de voluntariado entre sus alumnos, como la ‘operación kilo’ o visitas a centros sociales en determinados momentos del año, este curso se ha querido poner en marcha un voluntariado más permanente, dentro de su idea de formación integral de los estudiantes y buscando su implicación a lo largo del tiempo.
Por ello, se pusieron en contacto con Cáritas y la entidad les propuso las actividades en las que estos jóvenes podían colaborar, de acuerdo a su edad. A partir de ahí se creó una “bolsa flexible de alumnos” en la que éstos se apuntan según sus intereses y disponibilidad para realizar las tareas de voluntariado, siempre que no interfieran en sus actividades académicas, extraescolares o personales.
En representación del resto de sus compañeros, Tifanny Heras Sánchez, que acude los lunes al ropero de Cáritas; Yeray Arechavaleta, que los jueves colabora en el almacén de alimentos de la entidad; Yolanda Robles, que ayuda en el taller de artesanía y Clara Martínez Losa, que los viernes visita a los usuarios de la Residencia de Ancianos, nos han explicado su experiencia y han coincidido en que el voluntariado es una actividad importante puesto que permite ayudar a otras personas pero también gratificante para ellos, por lo que piensan continuar con ella.
También la profesora, Eva Pérez-Aradros, ha recalcado que para los alumnos es algo positivo y enriquecedor. Además, ha destacado su total implicación y ha animado a otros jóvenes arnedanos a seguir su ejemplo, aunque no sean alumnos de este centro.

