El proyecto riojano, en cuyo devenir intervienen el Centro Tecnológico del Calzado de La Rioja (CTCR), ubicado en Arnedo; Logrotex; Sustratos de La Rioja y el Centro Tecnológico de Investigación del Champiñón (CTICH), ubicado en Autol, avanza, por tanto, a buen ritmo pues en la última anualidad de 2020 es cuando han adquirido especial relevancia las pruebas de laboratorio, la elaboración de muestras y las posibilidades de un escalado industrial totalmente viable.
Todo ello de acuerdo a las citadas normativas internacionales y bajo el testeo de los profesionales del CTCR.
De manera previa se ha ido trabajando en la recogida y caracterización de los sustratos postcultivo, es decir, el material resultante una vez que los hongos han extraído los nutrientes necesarios para su crecimiento.
Esto ha permitido, principalmente, detectar las diferencias de carácter físico-químico, como el tipo y cantidad de fibras contenidas en el residuo, y de carácter biológico, a partir del testeo de las propiedades antibacterianas y antifúngicas frente a dos tipos de bacterias y cinco hongos.
El potencial del sustrato postcultivo de setas se ha demostrado, por tanto, que es perfectamente adaptable para la elaboración de tejidos y/o fieltros no tejidos para la obtención de un biomaterial utilizable en la producción de componentes de calzado (plantillas, aislantes ecológicos, etc.), entre otros.
Así, las industrias agrícola y textil, dos de los sectores RIS3 clave dentro de la economía regional de La Rioja, convergen en la apuesta por la innovación como vía para alcanzar un modelo de producción sostenible y eficiente de los recursos.
A nivel nacional, La Rioja destaca como la primera comunidad productora de champiñón (55% de la producción -72.000 toneladas en 2015/2016); lo que supone que el cultivo de hongos (incluyendo unas 7.000 toneladas de setas) sea su segundo producto agrario en importancia después del vino.
La producción anual de sustrato postcultivo de setas (SPCH) en la Rioja es de unas 40.000 toneladas, cuya gestión supone un coste anual de unos 200.000 euros. Y es que, el mercado de los productos obtenidos mediante el reciclado de residuos está en pleno auge.
Las empresas de calzado han comprobado cómo, tecnológicamente, se ha demostrado que se pueden obtener productos de igual o superior calidad a los fabricados sin residuos.
Por ello, cada vez es más usual que inviertan en eco-innovación, apostando fielmente por la vertiente sostenible-ecológica y consiguiendo dar continuidad al ciclo de vida de sus productos, a la vez que reducen sus vertidos y emisiones.


