Contenta, ha dicho, “de poder haber llegado a mi edad, estar bien y ser valorada. Que te reconozcan la labor hecha es muy importante a niel personal y a nivel profesional. Ayer en el Ayuntamiento, con Rosa Herce y Javier García, estuvimos hablando de la experiencia de estos 41 años y la semana pasada, en la evaluación que tuvimos en el centro con los 40 voluntarios la sorpresa fue que vinieron la directora general de Discapacidad y Mayores, Ana Zuazo, y la consejera de Salud y Servicios Sociales, Maria Martín. Estoy muy agradecida”.
Domínguez ha explicado que, tras formarse como Trabajadora Social, y después de dos años ejerciendo labores administrativas en una empresa de calzado, su andadura con las personas mayores se inició 1983 en el entonces club de La Baronesa como encargada, para pasar después a directora del Hogar de Personas Mayores, hoy denominado Centro de Participación Activa.
Según ha dicho, “he hecho mi trabajo muy a gusto. Como Trabajadora Social tengo claro que es importante atender a las personas, atender sus necesidades e intentar que se cubran sus demandas. Además, por el hecho de ser de Arnedo, ves las cosas de otra manera, las vives más interiorizadas y eso hace mucho. Nunca me han importado las horas, no me ha importado el trabajo dedicado. Lo que yo quería siempre es que hubiera un buen servicio, un servicio de calidad, que las cosas estuvieran bien hechas y que todo llegase a término. Si eso exigía más dedicación, pues se hacía. Nunca he puesto pegas para nada”.
María Dolores Domínguez ha destacado el cambio que se ha producido en estos 40 años, tanto en el funcionamiento del centro como en el perfil y la actitud de los usuarios. Personas mayores con las que se han puesto en marcha innumerables actividades y proyectos y de las que ha recibido múltiples aprendizajes, sobre todo cómo afrontar la vida y hacerlo con ilusión.
A la espera de que se designe a la persona que le sustituya al frente del Centro de Participación Activa, Domínguez ha destacado la labor tanto de los profesionales como de los monitores y los voluntarios, siempre trabajando en equipo para conseguir los mejores resultados.
“El centro dispone de un personal ‘chapó’, tanto a nivel profesional como humano. Ha sido un placer estar con ellos”, ha recalcado.
Ahora, satisfecha con el trabajo realizado durante todos estos años, María Dolores Domínguez disfruta ya de una merecida jubilación que, en su caso, no significará parar, sino continuar haciendo cosas.
Según ha dicho, “soy una persona muy inquieta, necesito ejercicio, necesito bailar, necesito estar con mi familia. También necesito estar tranquila, disfrutar de los buenos momentos y de la tranquilidad de una lectura. Creo no voy a parar. Quiero disfrutar un poco de lo que no he podido en estos 41 años porque he dedicado mucho tiempo el centro, pero no me importa. Tengo la satisfacción de que la cosa está bien hecha y eso es lo que más me vale”.

