En una nota de prensa, el sindicato recuerda que durante las pasadas navidades ya denunció públicamente esta situación pero, lejos de corregirse, “desde entonces se siguen cancelando permisos ya concedidos —algunos solicitados con más de diez días de antelación— por motivos tales como la necesidad de que un delegado de personal disponga de crédito horario para realizar labores sindicales o por la situación de incapacidad temporal de algún efectivo”.
Considera que “estas medidas, adoptadas de forma arbitraria y sin la preceptiva negociación con la Junta de Personal, suponen una vulneración flagrante de los derechos laborales más básicos de los agentes. La cancelación de permisos, que afecta a un número significativo de efectivos en fechas clave, no solo menoscaba la conciliación familiar y la salud de los trabajadores, sino que evidencia una absoluta falta de respeto hacia la dignidad profesional y el bienestar de quienes garantizan la seguridad de Calahorra”.
A esto añade que el equipo de gobierno “también ha decidido, de manera unilateral, castigar a los y las policías de Calahorra limitando la posibilidad de solicitar permisos durante un elevado número de fines de semana al año, sin negociación alguna con la representación sindical”.
A este respecto, recuerda que cada turno de la Policía Local de Calahorra trabaja aproximadamente entre 80 y 90 días festivos al año, “por lo que poder conciliar algunos de ellos no es una cuestión menor, sino una cuestión de justicia laboral y social”.
Además, “el equipo de gobierno continúa negándose a negociar unos coeficientes reductores justos por trabajo en festivos, de los que ya disfrutan otras plantillas, como la Policía Local de Arnedo, aprobados en pleno por unanimidad de todos los grupos políticos, incluido el mismo partido que actualmente gobierna en Calahorra”.
Desde el Sindicato Riojano de Policías y Funcionarios recuerdan al equipo de gobierno que “la imposición únicamente genera desmotivación, desconfianza y una creciente desconexión entre la plantilla y quienes deberían velar por sus derechos y condiciones laborales. Una Policía Local desmoralizada difícilmente puede prestar el servicio de protección y seguridad que los ciudadanos de Calahorra merecen. Es evidente que la plantilla de la Policía Local está atravesando una etapa que nunca debió comenzar.”.

